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Capítulo 32

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas Una cena de procurador Mientras tanto, el duelo en el que Porthos había jugado un papel tan brillante no le habíahecho olvidar la cena a la que le había invitado la mujer del procurador. Al día siguiente, hacia launa, se hizo dar la última cepillada por Mosquetón, y se […]

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Capítulo 31

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas Ingleses y franceses Llegada la hora, se dirigieron con los cuatro lacayos hacia el Luxemburgo, a un recintoabandonado a las cabras. Athos dio una moneda al cabrero para que se alejase. Los lacayosfueron encargados de hacer de centinelas.Inmediatamente una tropa silenciosa se aproximó al mismo recinto, penetró en él

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Capítulo 30

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas Milady D’Artagnan había seguido a Milady sin ser notado por ella; la vio subir a su carroza y la oyó dara su cochero la orden de ir a Saint-Germain.Era inútil tratar de seguir a pie un coche llevado al trote por dos vigorosos caballos. D’Artagnanvolvió, por tanto, a la

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Capítulo 29

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas La caza del equipo El más preocupado de los cuatro amigos era, por supuesto, D’Artagnan, aunque D’Artagnan, ensu calidad de guardia, fuera más fácil de equipar que los señores mosqueteros, que eranseñores; pero nuestro cadete de Gascuña era, como se habrá podido ver, de un carácter previsory casi avaro,

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Capítulo 28

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas El regreso D’Artagnan había quedado aturdido por la horrible confesión de Athos; sin embargo, muchasde las cosas parecían oscuras en aquella semirrevelación; en primer lugar, había sido hecha porun hombre completamente ebrio a un hombre que lo estaba a medias, y no obstante, pese a esaola que hace subir

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Capítulo 27

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas La mujer de Athos -Ahora sólo queda saber nuevas de Athos -dijo D’Artagnan al fogoso Aramis, una vez que lohubo puesto al corriente de lo que había pasado en la capital después de su partida, y mientrasuna excelente comida hacía olvidar a uno su tesis y al otro su

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Capítulo 26

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas La tesis de Aramis D’Artagnan no había dicho a Porthos nada de su herida ni de su procuradora. Era nuestrobearnés un muchacho muy prudente, aunque fuera joven. En consecuencia, había fingido creertodo lo que le había contado el glorioso mosquetero, convencido de que no hay amistad quesoporte un secreto

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Capítulo 25

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas Porthos En lugar de regresar a su casa directamente, D’Artagnan puso pie en tierra ante la puerta delseñor de Tréville y subió rápidamente la escalera. Aquella vez estaba decidido a contarle todo loque acababa de pasar. Sin duda, él daría buenos consejos en todo aquel asunto; además, comoel señor

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Capítulo 24

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas El pabellón A las nueve, D’Artagnan estaba en el palacio de los Guardias; encontró a Planchet armado. El cuarto caballo había llegado.Planchet estaba armado con su mosquetón y una pistola.D’Artagnan tenía su espada y pasó dos pistolas a su cintura, luego los dos montaron cada unoen un caballo y

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Capítulo 23

Los tres mosqueteros – Alejandro Dumas La cita D’Artagnan volvió a su casa a todo correr, y aunque eran más de las tres de la mañana yaunque tuvo que atravesar los peores barrios de Paris, no tuvo ningún mal encuentro. Ya se sabeque hay un dios que vela por los borrachos y los enamorados.Encontró la

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